
Nunca antes me había parado a pensar en el veradero significado de la Navidad, más concretamente el de los Reyes Magos. Generaciones y generaciones de españoles desde hace siglos y siglos han sido vacunados en su niñez con una especie de vacuna social. Cuando descubrimos que en realidad nuestros padres son los Reyes, recibimos un primer palo, la primera ley por la que se rige nuestra sociedad: "no confíes en nadie". Y desde este momento empezamos a desconfíar, y lo hacemos hasta de nosotros mismos en una edad confusa que desgraciadamente nos ha de llevar a la etapa de la adultez o adulterio. Sin duda la revelación de este secreto supone para la mayoría un mini-trauma infantil que, a buen seguro, ha de repercutir en menor o mayor medida en la configuración de su personalidad. No sueñes, no confíes, permanece alerta; el pájaro Pinzón nos observa.
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